Epilepsia del Lóbulo Occipital

 

Epilepsias del Lóbulo Occipital

 

Son generalmente crisis parciales simples o secundariamente generalizadas, siendo del tipo parciales complejas si se extienden más allá del lóbulo occipital. Las manifestaciones clínicas incluyen, aunque no siempre, manifestaciones visuales y la frecuente relación con la migraña es controvertida.



Pueden presentarse manifestaciones visuales simples de tipo negativa como escotomas ("manchas" o defectos en el campo visual), hemianopsia (ceguera de una zona o mitad del campo visual), amaurosis (ceguera); o bien manifestaciones simples de tipo positivo como fosfenos (destellos de luz), flashes, chispas, etc.



Las sensaciones visuales son manifestadas en el campo visual contralateral a la corteza occipital en la que se desarrolla la descarga (campo visual derecho para corteza izquierda), pero pueden diseminarse y comprometer a todos los campos visuales.

Se describen alteraciones en la percepción tales como aumento del tamaño de los objetos o imágenes (macropsia) o disminución del tamaño de los mismos (micropsia), cambios en la forma (matamorfopsia). Cambios de localización de los objetos en el plano espacial, cambios en la distancia (acercamiento o alejamiento) o distorsión de las imágenes.



En ocasiones las alteraciones de la percepción son complejas y el paciente puede visualizar escenas completas como si estuviera "pasando una película en la cabeza" o puede el paciente observarse a sí mismo (autoscopía) como si se tratara de un observador alejado. Estas manifestaciones muy alucinatorias están localizadas preferentemente en zona donde convergen los lóbulos temporal, parietal y occipital (unión temporoparietooccipital).



Las crisis motoras iniciales incluyen desviación de la cabeza y los ojos (oculoclónicas) o de los ojos solamente (oculógiras) hacia el lado opuesto del hemisferio en donde se produce la descarga (contralateral). La descarga puede propagarse hacia los lóbulos temporales o parietales, inclusive hasta el lóbulo frontal, presentando, en ese momento, características de las crisis generadas en esos sitios.

Ocasionalmente se disemina hacia la corteza occipital del hemisferio opuesto y puede llegar a generalizarse abarcando a todo el cerebro.

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